sábado, 18 de julio de 2009

1811














1881 es el título del nuevo álbum de historietas que estoy dibujando, en conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, con el apoyo de la Comisión del Bicentenario y de Itaipú.

El equipo base de trabajo:

Guión: Robin Wood
Dibujos y coordinación: Roberto Goiriz
Asesoramiento histórico: Jorge Rubiani
Colores: Edgar Arce

Van unas páginas de muestra. Y va el prólogo de Andrés Colmán Gutiérrez:

Cuando la historieta llega más allá de la historia

“Dar a luz un niño es doloroso y sangriento y muchas veces los padres no son lo que deberían ser… pero el niño siempre lo es. Hoy, así, y aún sin saberlo, está naciendo una tierra nueva….”

Fray Fernando Cavallero, por Wood-Goiriz, en 1811.

Espadas en alto, uniformes deslumbrantes, Fulgencio Yegros y Manuel Cavañas cargan al galope contra el ejército del comandante porteño Manuel Belgrano, quien ha invadido el Paraguay para ayudarlo a liberarse de la corona española, a cambio de convertirlo en provincia de Buenos Aires.

El gobernador Velasco y sus oficiales se han batido cobardemente en retirada. “¡Esta ya es nuestra batalla y no la de los españoles!”, grita Yegros, en el clímax del ataque final, a orillas del río Tacuary. Un niño-soldado marca con su tambor el paso marcial y cae acribillado bajo las balas. Belgrano se rinde y entrega sus armas.

Al otro lado de este luminoso y épico escenario, un hombre adusto y sombrío escribe a la luz de las velas, entre estantes desbordados de libros y un telescopio que apunta a las estrellas. “La historia nos enseña que cuando hay muchos héroes, el caos y las guerras internas se suceden”, reflexiona José Gaspar Rodríguez de Francia. Y su sentencia final resuena dura, irónica, premonitoria: “Por eso es mejor evitar el exceso de héroes…”.

En este subyugante y contradictorio clima de luces y sombras, de heroísmo y traición, de patriotismo exacerbado y conjuras políticas, se proyecta 1811, la gran novela gráfica con que el escritor Robin Wood -el más grande autor del noveno arte que ha dado el Paraguay- y el ilustrador Roberto Goiriz -incansable creador y principal productor de la narrativa dibujada en nuestro país-, han decidido homenajear a la celebración del Bicentenario de la Independencia.

La deuda que hasta ahora ni la literatura, ni el cine, ni el teatro, han podido cumplir, la asume el injustamente subvalorado género del cómic: contar la saga de aquellos hombres furtivos, que en la madrugada de 1811 emergieron desde un oscuro callejón, para jugarse la vida por dar nacimiento a una nueva patria en el corazón de la América del Sur.

LA OTRA HISTORIA, NUESTRA HISTORIA.

Una silla caída en el suelo y varios hombres vestidos con trajes de época, que permanecen parados alrededor de una mesa.

La imagen de la Revolución de Mayo que los paraguayos tenemos grabada en el inconsciente es la misma que está dibujada en los billetes de diez mil guaraníes: héroes de bronce, próceres acartonados y solemnes, fríos y distantes como estatuas de museos.

Este 1811 va por otro camino: Con la demostrada habilidad de recrear hechos históricos en tono de aventura y acción dramática, pero con una rigurosa fidelidad investigativa, que recurre tanto a los archivos y documentos de época, como a los testimonios y anécdotas de la memoria colectiva guardada en poemas y relatos, en canciones y leyendas populares, los guiones de Robin Wood desbordan con osadía los estereotipados límites de la historia oficial, para ofrecer un fresco vital del Paraguay de hace 200 años.

Un Paraguay que por momentos parece tan de ahora, como si nada hubiese cambiado, por más que hayan pasado dos siglos.

En el proceso de co-creación fecunda, de la armónica integración de talentos que permite la historieta, los dúctiles trazos de Roberto Goiriz dibujan rostros que son básicamente parecidos a los que nos aprendimos de memoria en los manuales escolares, pero son también los mismos rostros con quienes nos cruzamos a diario en cualquier calle de cualquier ciudad, en cualquier polvoriento rincón de nuestra desgarrada geografía.

Francia, Caballero, Yegros, Iturbe, Peña, Molas… se parecen a sí mismos. Es decir, a la imagen que de ellos nos hemos construido. Pero más se parecen al vecino de enfrente, al chofer del micro, al vendedor de diarios o al despensero de la esquina. El paisaje que dibuja Goiriz es reconocible al primer vistazo, y hasta ese imponente cerro que corona como fondo la batalla de Paraguarí es el mismo cerro que hemos visto desde la ventanilla del auto a nuestro paso por la ruta uno. Será por eso que cada página y cada viñeta de 1811 respiran con tanta fuerza, con tanto realismo, como si estuvieran vivas.

HOMENAJE.

Nacido en la verde soledad de Colonia Cosme, en el seno de una comunidad de migrantes irlandeses y escoceses, en su amada Caazapá, Robin Wood supo compensar una precaria escolaridad con su asombrosa voracidad por la lectura, que lo motivó a convertirse en uno de los mejores escritores de historietas del mundo, creador de casi una centena de personajes, ya inscriptos en la antología universal del cómic.

Desde aquella primera “Historia para Lagash”, publicada en 1967 en la revista D’artagnan de Buenos Aires, Wood se convirtió en el mejor maestro de historia para varias generaciones de apasionados lectores.

¿Quién no se asomó a la epopeya de la civilización sumeria, calzándose las sandalias del errante Nippur de Lagash? ¿Quién no llegó hasta lo más profundo de la conquista de América, siguiendo los pasos de Ibáñez, El Ángel o el ex esclavo Dago? ¿Quién no conoció las glorias y miserias de la gran Revolución de Octubre, que acabó con la Rusia de los Zares, siguiendo las andanzas de Kozacovitch y Connors?

Entre los más de 5.000 guiones que se estima ha publicado en cuatro décadas, se han filtrado muchas referencias sobre el Paraguay en la obra de Wood. Desde el romántico espía inglés Dennis Martin persiguiendo a un peligroso asesino en las aguas del Lago Ypacaraí, hasta la conmovedora saga del veneciano Dago luchando junto a la india Anahí en las selvas del Yguazú, ha vuelto una y otra vez a las claves históricas y culturales de su país natal, del cual tuvo que emigrar siendo aún adolescente, para forjar en el exterior su exitosa carrera de escritor.

Esta es la primera vez, sin embargo, en que el caazapeño errante aborda un tema tan crucial, tan desafiante, tan nuestro, tan enteramente paraguayo, para ayudarnos a entender las claves que dieron origen a nuestra identidad como Nación.

Y no es gratuito que Wood lo haga junto a Roberto Goiriz, el primer dibujante compatriota con quien mantiene una fructífera y exitosa colaboración profesional, nacida hace algunos años con la creación de “Isabella”, una serie de historietas educativas para la organización Transparencia Internacional, y fortalecida luego en la producción de “Warrior M, el último guerrero de la humanidad” e “Hiras, hijo de Nippur”, que ambos están produciendo con mucho suceso para el mercado europeo.

Nacido en Asunción, en 1961, Goiriz se ha convertido en el más entusiasta propulsor del humor gráfico y el cómic paraguayos, desde que en 1979, junto a Juan Moreno y Carlos Argüello, editaran “Quimera”, la primera revista local enteramente dedicada al género. Pero ya antes, desde los 16 años, había colaborado con los diarios ABC Color, La Tribuna y Última Hora, realizando ilustraciones y humor gráfico.

En 1984, con Juan Moreno y Nico Espinosa, Goiriz crea la legendaria revista “El Raudal”, que durante más de dos décadas aparece en diversos formatos, reuniendo lo mejor del noveno arte en el país. Luego viaja a Brasil, en 1986, para colaborar con las editoriales Abril y Press, de São Paulo. En 1989 regresa al país y a sus actividades artísticas, editando, en colaboración con la editorial El Lector, diferentes álbumes temáticos de cómics.

Desde el año 2000, es el principal propulsor de Cháke!, la muestra casi anual del humor y la historieta, que incluye como invitados especiales a creadores de los demás países del Mercosur.

En 2002 funda Tinta Paraguaya, como una división de su agencia Goiriz Imagen & Cía, dedicada a promocionar la producción local de dibujantes paraguayos para el mercado internacional de cómics, especialmente editoriales independientes de Estados Unidos.

Creador de peculiares personajes de historietas como Jopo, quizá su obra más popular en Paraguay, Eyulunex y Nikolas Klon, y de numerosas narraciones unitarias, Roberto Goiriz ha publicado además una novela, “El Negador”, un libro de cuentos, “Alrededor de 40”, y el libro “Historia del humor gráfico en el Paraguay”, editado en España por la Editorial Milenio, alternando todas estas actividades con su extensa y premiada producción en el ámbito de la publicidad y el diseño.

Junto a estos dos grandes creadores, se destaca el talento de Edgar Arce, joven ilustrador y diseñador, cuyos pinceles digitales le agregan el color exacto, vivaz y preciso a las páginas de 1811.

Nacido en Asunción, en 1983, egresado de la Escuela de Bellas Artes, con una corta pero fecunda carrera profesional en medios locales como los diarios ABC Color y La Nación, la agencia Mass Publicidad y otras empresas. Actualmente trabaja como diseñador e integra el grupo de creadores que desde Tinta Paraguaya realizan colaboraciones para el mercado editorial.

EL DEBATE DEL BICENTENARIO.

La historia que se forjó entre las proclamas de Caballero y las conjuras de Francia, no fue la revolución de museo que pregonan los escribas de palacio, ni la pueblada guerrera con que sueñan los guerrilleros de café.

Fue acaso mucho más: la contradictoria cotidianidad de hombres y mujeres atrapados en la encrucijada de un tiempo y una geografía concreta, con sus corajes y sus miedos, sus amores y sus odios, sus grandezas y miserias. Hombres y mujeres que heredaron -sin acaso proponérselo- la oportunidad histórica de parir a un sueño colectivo llamado Paraguay.

1811 es acaso el legado artístico más grande que Robin Wood y Roberto Goiriz entregan a la nueva generación de paraguayos del Siglo Veintiuno, para ayudarnos a descubrir tras los discursos pomposos del Bicentenario las claves vitales de lo que puede significar esta fecha: la posibilidad de reflexionar acerca de quiénes somos, de dónde venimos, adónde queremos ir, cual es nuestro proyecto de país.

1811 nos puede ayudar a entender con qué ladrillos se hizo esta endeble pero entrañable Nación, y qué tenemos que hacer para limpiar, ordenar y enderezar nuestra casa.


Andrés Colmán Gutiérrez

sábado, 16 de mayo de 2009

viernes, 20 de marzo de 2009

Tres nuevas páginas de "The Cure"




El guión es de Eric Lebow, la editorial es Deadboy Press.

martes, 24 de febrero de 2009

Más de Hiras, hijo de Nippur. Una historieta que continúa la saga del legendario guerrero de Lagash.











Páginas de un capítulo de "Santo", una saga del personaje "Hiras, hijo de Nippur", con guión de Wood, dibujos míos y colores de Espinoza. Como saben, se publica en Eura Editoriale, de Italia.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Los tenebrosos discípulos de Lei Gung






Hace un tiempo dibujé esta historieta para el escritor John Johnston, en co-autoría (del guión) con Johnny Atomic. John escribe guiones para TV y cine pero presenta sus ideas en formato de historieta. Eso fue bueno para mí pues me pidió dibujar una de ellas. Esperemos verla alguna vez en el cine, y si no, aquí van algunas imágenes del cómic mientras aguardamos. Los colores son de Kike Espinoza.

2009, allá vamos


Costó, pero llegamos al final de este año. Particularmente, haciendo un balance (oh, los balances de fin de año) debo decir que estoy feliz. Estoy dibujando mucho más y hablando mucho menos con clientes y editores. Esto no quiere decir que no desee hablar con ellos, sino que no es una actividad en la que me destaque. Tengo serias dificultades para decir hola y adios en los momentos correctos, y me cuesta horrores hacer comentarios inteligentes. Sin embargo, aunque tampoco destaco demasiado dibujando, sí me divierto mucho más. Por otro lado, al estar más tiempo en mi oficina (que está al lado de mi casa) interrumpo constantemente mi trabajo para pasear tontamente por el patio, que tiene muchos árboles, o darme un chapuzón (el secreto para sobrevivir al calor paraguayo es tener aunque sea una Pelopincho. Hoy hace 40º), o leer una historieta. En síntesis, un buen año, sobre todo al ignorar persistentemente la lectura de noticias, vengan de los medios que vengan. Las noticias, sin embargo, acechan en todas partes, y fue así como me enteré que teníamos una crisis económica de dimensiones mundiales y que ya estamos en plenas fiestas de Navidad y Fin de Año. Por tanto, felicidades a todos. Que el 2009 sea mejor para todos los seres humanos razonablemente buenos, y que sea cruel e inclemente con todos los idiotas que insisten en jodernos la vida con sus tonterías. ¡Un brindis!

martes, 16 de diciembre de 2008

Nikolas Klon quiere vivir






La acción se desarrolla en un futuro cercano. La humanidad se ha organizado en corporaciones y empresas y ha abandonado las organizaciones políticas. Los países han dejado de existir o están declinando. La clonación humana está permitida, con limitaciones. Dependiendo de la corporación en que trabaje, y su rango, cada ciudadano tiene derecho a una cantidad determinada de clones. Ellos son usados como banco de órganos. Pero también tienen otra función, tal como se verá en el comic.

Estalla una guerra de precios entre dos corporaciones gigantes. Cada una llama a los ciudadanos que la integran al alistamiento. Los ciudadanos de mayor rango no necesitan alistarse ellos mismos, pueden enviar a sus clones.

Nikolas es un ciudadano de primera. Muy a desgano, se alista para la guerra, pero envía a su mejor clon en su reemplazo.

El soldado Nikolas Klon, el clon de NiKolas, se suma a la guerra. Y hay algo con lo que nadie contaba.

Nikolas Klon quiere vivir.

Escrito y dibujado por mí, coloreado por Kike Espinoza y Edgar Arce en esta ocasión, Nikolas Klon fue publicado anteriormente por la revista paraguaya El Raudal, y ahora está esperando su turno para una nueva edición.

Exposición de revistas de cómics en Chile




Robin Wood y yo representamos a Paraguay en la muestra "Patrimonio de la historieta de América Latina", en el marco del Tercer Festival de la Historieta en Valparaíso (Chile), que se desarrolló desde el 20 hasta el 25 de octubre de 2008.
El evento internacional convocó a destacados autores del campo de la historieta del Cono Sur, y que también se destacan en el mundo.
Compartimos interesantes y agradables momentos con representantes de otros países y con el público, con experiencias y opiniones en el campo del cómic... y acerca de todo en general. Además se expuso parte de la producción chilena del género.
Hubo paneles sobre "La realidad de la historieta en América Latina", y el denominado "Dibujo y guión, identidad Latinoamericana". El evento también tuvo encuentros con estudiantes y medios de prensa.
Estuvieron, de Argentina, Andrés Accorsi, Fernando García y Eduardo Risso; de Bolivia, Joaquín Cuevas; de Chile, Germán Adriazola, Gonzalo Martínez, Marcelo Poo y Christian Díaz (TEC); de Colombia, Bernardo Rincón; de Uruguay, Marcelo Sánchez y Rodolfo Santullo. La coordinación general fue de Claudia Contreras.
Anrés Accorsi relata la experiencia en su revista online "Comiqueando", y coincidimos en que hubo una onda increíble en el grupo. La pasamos bien. Y para los amantes del vino, en Chile se encuentra mucho, y del bueno.
En las imágenes: durante el montaje de la muestra; en la casa de Neruda, con Wood y Bernardo Rincón; y dibujando en un colegio local, con Risso, Cuevas y Rincón.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Warrior-M, el último guerrero de la humanidad




Para quienes aún no lo conocen, este héroe (o mejor, antihéroe) del futuro vive sus aventuras en un mundo arrasado por la contaminación, en una de las pocas grandes ciudades que quedan en el mundo. Desengañado de muchas cosas, aún sigue creyendo en la amistad, en el whisky y en su revólver. Escrito por Robin Wood, dibujado por mí, coloreado por Kike Espinoza y publicado por Eura Editoriale, en Italia. Las imágenes corresponden a la saga denominada "Catarina".

Dibujando el cuarto capítulo de The Cure




"The Cure" se llama el superhéroe de un futuro en que la humanidad vive en domos y es sometida por un cruel hombre conocido como El Reverendo. Los primeros capítulos los dibujé hace muchos años, y ahora encontré el tiempo para hacer el cuarto. El guión es de Eric Lebow, la editorial se llama Deadboy. En las imágenes se ve a The Cure con su moto, y páginas donde el Reverendo se enfrenta a Abortion (así se llama el del sombrero) y consigue transportarlo, para luego seguir martirizando a sus víctimas.

Dibujando Hiras

Hiras es un joven de cabellos y temperamento rojos, hijo del legendario Nippur de Lagash (creado por Robin Wood y Lucho Olivera). Me toca dibujarlo desde varios episodios atrás, siempre con guiones de Wood, para la Eura Editoriale. La secuencia de páginas que pueden ver corresponde a una saga denominada "Alana". Los colores son de Claudio Moreno.





domingo, 14 de diciembre de 2008

En Cuba publican artículo sobre Robin Wood

Se llama "Robin Wood. El nombre de la aventura", fue escrito por Andrés Colmán Gutiérrez y por mí, y quiere ser una completa nota y homenaje a este gran escritor paraguayo de historietas. La publicación corrió por cuenta de la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta.

El link para acceder a la nota: http://www.rlesh.110mb.com/

No sé si la cargaron aún, en todo caso está el resumen. Miren nomás.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Lancé en España mi libro “HISTORIA DEL HUMOR GRÁFICO EN PARAGUAY”


En la bella ciudad de Alcalá de Henares, España, a principios del mes de noviembre de 2008, lancé el libro “Historia del humor gráfico en Paraguay”, a través de la editorial Milenio, con el apoyo de la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares. El acto se realizó en el marco de la Muestra Internacional de Humor Gráfico, que en esta ocasión alcanzó la XV edición, y que convoca también al Encuentro de Autores Iberoamericanos.
 
La Fundación General de la Universidad de Alcalá reúne a autores y personas vinculadas al Humor Gráfico más representativos de toda Iberoamérica dentro de la Muestra de Humor Gráfico Universidad de Alcalá y organiza el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico “Quevedos”, el más importante de los organizados en el ámbito iberoamericano. Este año lo ganó, merecidamente, el brasileño Ziraldo.
 
La obra, que cuenta con la colaboración de Andrés Colmán Gutiérrez y Alexis Álvarez, recoge aspectos fundamentales del humor gráfico nacional, desde sus orígenes en la Guerra de la Triple Alianza, con periódicos como Cabichui y Centinela que, al tiempo de informar sobre el curso de la contienda e insuflar ánimo a las tropas paraguayas, se dedicaba a satirizar al enemigo por medio de burlas y caricaturas; estudiando luego la obra de destacados representantes de principios del siglo XX como Miguel Acevedo, Juan Ignacio Sorazábal, Andrés Guevara y su extensa propuesta en Brasil y Argentina; más adelante, trabajos de conocidos humoristas gráficos como Botti, Tata, Nico, Caló, Melki, Yor, Casartelli, Enzo, ChrisBeck, entre otros. Varias entrevistas y testimonios contribuyen a enriquecer el material, con anécdotas históricas y el contexto social y político de cada época.
 
La Colección Historia del Humor Gráfico recopila, país por país, las más variadas e importantes muestras de este género, a caballo entre el arte y el periodismo. Incluye volúmenes dedicados a Brasil, Chile, Uruguay, Venezuela y, próximamente, Perú y Ecuador, Colombia, Cuba, Argentina, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, Puerto Rico, Panamá, República Dominicana y Costa Rica, Bolivia, Latinos en Estados Unidos y países no hispanoportugueses de América.

La experiencia estuvo muy buena, me permitió conocer a varios grandes del humor gráfico y compartir con ellos y el público momentos inolvidables. Y no puedo dejar de mencionar el excelente vino tinto español, compañero infaltable en almuerzos y cenas.

Brindo por el humor gráfico iberoamericano.